Posted by Javier Canal

Hace poco escuché una antigua entrevista a Viktor Frankl, creador de la Logoterapia(*) y figura de influencia en corrientes de pensamiento sobre el auto-liderazgo, la resiliencia, y los comportamientos y actitudes de éxito en entornos no favorables.

 

En esta entrevista el Dr. Frankl respondía: “El factor determinante para levantarse y superar los problemas, es la decisión y la libertad de elegir cómo queremos ser, a pesar de unas condiciones externas, que solo aparentemente condicionan nuestro comportamiento”.

 

Muchos suscribimos esta filosofía y actitud vital. La pregunta que seguramente nos surge es ¿y cómo hacemos esto?

 

Uno de los beneficios que nos proporciona la Programación Neurolingüística (PNL), co-creada por John Grinder y Richard Bandler en los años 70, es precisamente un mayor entendimiento sobre los procesos neurológicos y cognitivos implicados, y unas herramientas específicas para la modificación de los comportamientos necesarios, que nos permitan ejercer esa libertad de elección y de decisión que propugnaba el Dr. Frankl treinta años antes.

 

Vivimos en una sociedad en la que impera el deseo de obtener resultados, tanto a nivel individual, de equipos y de organizaciones. Deseamos obtener un alto Rendimiento (personal, profesional, organizacional, financiero, deportivo), es decir, resultados medibles y acordes a un criterio de valoración comparativo. A veces incluso, la forma para alcanzarlo es secundaria. Afortunadamente en muchos de nosotros y en muchas de nuestras organizaciones, estas formas están limitadas y condicionadas por criterios éticos y por un conjunto de valores; al igual que la filosofía del sentido de la vida es intrínseca a la logoterapia del Dr. Frankl. Pero, en cualquier caso, el deseo de conseguir resultados tangibles está presente y necesitamos herramientas que lo faciliten.

 

Sin embargo, en multitud de ocasiones, estos objetivos, y buenos propósitos se quedan más allá de nuestro alcance por diferentes razones. Especialmente, en esos contextos retadores y no favorables, sentimos que nuestra capacidad de elección y nuestros comportamientos están condicionados y determinados por elementos externos.

 

Desde una concepción clásica de la Programación Neurolingüística, podemos establecer una serie de conexiones que nos permiten alcanzar esos resultados y rendimientos, que nuestras intenciones positivas definen, y que elegimos y decidimos adoptar.

 

La PNL, ofrece un modelo que explica cómo nuestra percepción de la realidad siempre es subjetiva y cómo depende del observador. Tanto a través de los filtros neurológicos, como de los filtros lingüísticos, cada individuo tiene una percepción distinta a los demás de una misma realidad externa.

 

La primera conexión que podemos establecer es que “La percepción del individuo condiciona sus emociones y pensamientos”. Alguno podría incluso añadir que hay un efecto recíproco y que, cuando una emoción o pensamiento queda establecido en una persona, hasta sus propias percepciones de la realidad quedan alteradas. Las emociones son respuestas psicofisiológicas a estímulos externos o internos, al igual que los pensamientos son también producidos por la mente a partir de las percepciones y memorias. La PNL no trabaja con la realidad, sino con las representaciones internas que el individuo hace de esa realidad externa.

 

La segunda conexión es que “Las emociones y pensamientos de una persona, influyen y modifican sus comportamientos”. Los comportamientos son el resultado de los procesos conscientes o inconscientes de toma de decisiones y de los procesos automáticos de la generación de emociones.

 

La tercera conexión es que “un cambio en los comportamientos de un individuo afecta directamente a su rendimiento y a la consecución de sus objetivos”. Claro que suelen existir elementos externos que a veces escapan a nuestro control, pero casi siempre podemos influir en nuestros resultados desde nuestras propias acciones. Una de las claves para obtener resultados exitosos es saber elegir adecuadamente y ser capaces de ejecutar las acciones que nos conducen a alcanzar nuestros objetivos.

Por lo tanto, como consecuencia de las anteriores conexiones, la PNL clásica nos presenta una estrategia para mejorar nuestro rendimiento y alcanzar nuestros objetivos, basada en el desarrollo y en la maestría de nuestras formas de percepción, como punto de palanca para modificar el proceso Percepción – Emoción/Pensamiento – Comportamiento – Rendimiento. De forma que, si somos capaces de modificar nuestras percepciones de la forma más favorable y alineada con nuestra intención, podemos influir directamente en nuestro rendimiento y posibilidades de éxito. Y este es un proceso totalmente consciente y que el individuo puede aplicarse a sí mismo o utilizar para la ayuda de otras personas o equipos. La PNL clásica nos ofrece muchas herramientas para la reprogramación de los diferentes elementos presentes en este proceso, especialmente a nivel de comportamiento.

 

Sin embargo, nuestra capacidad consciente de formular nuestras propias intenciones, de interpretar nuestras percepciones, de seleccionar las estrategias adecuadas y de desarrollar las acciones necesarias, es limitada. Está condicionada por el enorme número de variables presentes en un sistema tan complejo como es un ser humano, y en los sistemas en los que éste se desenvuelve. Las ganancias secundarias, las partes contrapuestas y en conflicto dentro del sistema, las influencias del entorno y de nuestras propias experiencias previas, condicionan y afectan a nuestra capacidad de elegir e implementar conscientemente los cambios deseados para alcanzar nuestros rendimientos en relación a nuestra intención positiva.

 

Es aquí donde tiene especial importancia y aplicación el Nuevo Código de PNL, desarrollado posteriormente por John Grinder inicialmente con Judith DeLozier y más adelante con Carmen Bostic St. Clair (Turtles All the Way Down-1987 y Whispering in the Wind-2001, respectivamente).

 

En el proceso de cambio del Nuevo Código de PNL, se pone especial énfasis en dos nuevos elementos: el Estado y el Inconsciente. El Estado (estados de alto rendimiento) es el precursor del Rendimiento y de activar los cambios en los comportamientos. El Inconsciente es el responsable de generar nuevas alternativas en los comportamientos que simultáneamente satisfagan la Intención positiva, y que también preserven la “ecología” del individuo y el equilibrio entre sus complejos sistemas.

 

De esta forma, la PNL nos ofrece dos posibles estrategias para “decidir y elegir con  libertad cómo queremos ser, a pesar de unas condiciones externas, que solo aparentemente condicionan nuestro comportamiento”, como decía el Dr. Frankl. Bien sea con un proceso consciente y racional que nos permite modificar nuestras representaciones internas y, por ende, nuestros comportamientos y resultados. O bien sea, con una aproximación desde la parte más inconsciente del individuo, utilizando técnicas que activan estados de alto rendimiento a nivel neurológico, para encontrar comportamientos alternativos que satisfagan nuestra intención y nos proporcionen esos resultados tan deseados.

 

Ambas disciplinas (PNL de Código Clásico y de Nuevo Código) están incluidas en la APNLP (Advanced Professional NLP), una formación completa, experiencial y exhaustiva destinada los a profesionales y a agentes del cambio, que quieren encontrar herramientas para proporcionar más opciones y grados de libertad, para ellos mismos y para las personas a las que apoyan.

 
* La Logoterapia es la Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia, desarrollada por el neurólogo y psiquiatra austríaco Viktor Frankl (1905-1997), y se centra en el significado de la existencia humana, así como en la búsqueda de dicho sentido por parte del hombre. La primera escuela psicológica es el psicoanálisis de Sigmund Freud y la segunda es la psicología individual de A. Adler.