Posted by Mª Pilar Casanova

Se acercan las fiestas navideñas, fechas de alegría, con celebraciones alrededor de la mesa, y a muchos de nosotros se nos hace difícil mantener el control delante de la variedad de platos y postres tradicionales que se nos ofrecen. Y la ilusión es disfrutar también de los alimentos, aunque eso signifique, pensar en remediarlo después de Reyes.

 

Dicen que “una vez al año no hace daño”, por eso deseamos que disfrutes del placer que supone comer. ¿Pero y si hubiera otra manera de disfrutar de verdad de la comida sin que eso significase necesariamente abandonarnos? Este año te lo ponemos fácil y te ofrecemos nuestros consejos para que no pierdas de vista tus propósitos con la alimentación:

 

  1. Modera la moderación: disfruta y pásatelo bien.

El control lleva al descontrol, y más cuando estamos en estas fechas. Confía en hacer las cosas de una manera diferente, ponte como objetivo disfrutar de la comida eligiendo lo que más te guste además de practicar los demás consejos.

 

  1. Empieza el día haciendo ejercicio: reduce nuestro apetito.

Hacer ejercicio nada más levantarnos no sólo nos ayuda a reducir el sedentarismo sino que, según un estudio de la Brigham Young University, 45 minutos de ejercicio matutino reduce nuestro apetito a lo largo del día. ¡Pídeles a los Reyes una bicicleta!

 

  1. Evita ir al banquete en ayunas: comerás en exceso.

Una de las prácticas más habituales de las personas que tratan de no ganar peso durante la Navidad consiste en “reservar hambre” para las cenas, comiendo lo mínimo el resto del día. No es una buena idea.

 

  1. Si eres el anfitrión apuesta por comida sana: te lo agradecerán.

Aunque ser el anfitrión de una comida de Navidad es una gran responsabilidad tiene una parte positiva, y es que ¡¡puedes escoger el menú!! Mezcla el menú clásico con comida innovadora sana, está de moda.

  1. Sé selectivo: céntrate en el plato que más te gusta.

El principal problema de las comidas navideñas es que, además de ser excesivas en todos los sentidos, son muy variadas. Por ello es mejor plantearse antes de empezar cuál va a ser el menú y seleccionar cuidadosamente qué no queremos perdernos.

 

  1. Regala y regálate “noes”: di sí a saborear y a una vida sana.

Cada vez que dices sí automáticamente (es decir, sin sentir si tienes hambre física) a la repetición de un plato o al Roscón de Reyes sobrante, piensa a que estás diciendo no en tu vida. Prueba a decir no de entrada y luego siente si tienes hambre y que es lo que de verdad quieres comer, y decide comerlo. 

 

  1. Conviértete en un gourmet: disfruta como tal.

Cuando comemos con más gente solemos desconectar con mayor facilidad de nuestro nivel de hambre y saciedad. Para que eso no suceda: saborea lentamente, detecta ingredientes, compara con otros años y en el proceso deja el tenedor entre bocado y bocado. Notarás la diferencia.

 

  1. Cuida lo que bebes: para ser consciente de lo que comes.

La bebida es uno de los grandes peligros de estas fiestas. Disfruta de tu copa de vino y tu cava bebidos conscientemente (antes de que la pierdas). Para reducir la cantidad, sacia tu sed antes de comer con un vaso de agua.

 

  1. Renuncia a los tuppers: se generoso, regala tu parte.

En Navidad siempre sobra comida que se reparte en tuppers para que todos los hermanos y primos puedan repetir al día siguiente. Antes de coger el tuyo plantéate si lo necesitas y practica el no educado.

 

  1. ¿De verdad quieres comer de más sólo por la tensión emocional?

Reencontrarnos con familiares y amigos o vernos con ellos más a menudo de lo habitual puede hacer que tengamos que gestionar emociones difíciles. Sé consciente de ello para poder elegir entre: disfrutar de comer conscientemente o utilizar la comida como ansiolítico.