Cuerpo, mente y alma

Cuerpo, mente y alma

Escrito por: Jordi Vilà

Hablamos de cambio y para hacerlo utilizamos multitud de ideas que en esencia nos trasladan la necesidad que tendrán las empresas de adaptarse a las nuevas exigencias de sus clientes y del mercado.

En la gran mayoría de los casos que conozco será necesaria una alta transformación que quiere decir, mucha y rápida, para conseguir esta adaptación. Sin duda esta alta transformación implicará mutar lo que hacemos, para qué lo hacemos y cómo lo hacemos. Implicará modificar el cuerpo, la mente y el alma de las organizaciones.

El cuerpo deberá ser ágil, flexible y resistente para poder aprender y resistir tablas de ejercicios de lo más diversos y adversos. La mente deberá ser abierta y curiosa, con ganas de experimentar y con capacidad de afrontar riesgos y convivir con el miedo a lo desconocido. El alma deberá premiar los esfuerzos, reconocer los méritos y aceptar los errores para poder construir un entorno y una personalidad que fomenten el ser distinto y no morir en el intento.

Los ciclos de cambio cada vez serán más cortos y los cambios a realizar en ese ciclo cada vez mayores. ¿Será posible cambiar sin cambiar de verdad? No es fácil el camino de pasar de hacer, pensar y ser, a hacer ágilmente, a pensar ágilmente y a ser culturalmente ágiles como organización. Deberemos desarrollar, en aquello más crítico para el negocio, unos procesos y estructuras que nos permitan ser ágiles y una mentalidad individual y colectiva que lo implemente con éxito.

Por ello, a la transformación del negocio debemos añadir una transformación organizacional. Un plan en el que paso a paso construyamos las competencias necesarias para afrontar el reto de la mutación de la organización. Pero sin conciencia de la necesidad de cambiar y deseo de cambio es imposible desarrollar el conocimiento de cómo cambiar y la capacidad para implementar el cambio.

Algunas organizaciones están más en los qué que en los cómo. Es esa una visión cortoplacista que no lleva a ningún sitio. Dando respuesta a esos cómo desarrollaremos de verdad un sistema de alto rendimiento que nos permitirá mutar una y cien veces. Un sistema configurado por líderes inspiradores que faciliten el desarrollo de equipos cohesionados, que integren modelos ágiles de trabajo y que se orienten de verdad y de forma diferenciada a los retos de optimización (de los que sabemos pero podemos hacer mejor) y transformación (de los que no sabemos y debemos aprender).

Aprovechemos los próximos años para ser más ágiles, abiertos e inteligentes. Es algo que no se aprende en un día. Después puede que sea demasiado tarde.